Con las sensaciones a flor de piel y quebrándose por momentos, la cantante revalidó su vigencia ante el público correntino. Su concierto fue un repaso por su carrera y un despliegue de técnicas vocales, más un profundo mensaje de esperanza.
Un remolino de emociones invadió cada rincón del Teatro Oficial Juan de Vera este viernes por la noche. La cantautora Patricia Sosa se presentó a sala llena y con un repertorio que viajó por todos los géneros musicales que forman parte de su carrera en más de 40 años.
La artista cantó sus temas clásicos, interpretó covers y compartió profundas reflexiones que la llevaron a quebrarse emocionalmente varias veces arriba del escenario. La Orquesta Sinfónica de Corrientes fue la invitada de lujo a este espectáculo que forma parte de la gira nacional «Alquimia».
Con 69 años, la artista se mostró espléndida no solo físicamente, sino con un desempeño vocal inigualable. Y no es una exageración: Sosa mantiene la energía y el ímpetu de sus primeras actuaciones allá por los 80 en el grupo de rock La Torre, siendo su voz el pila fundamental del show.
«Vocalizo todos los días y practico las técnicas. Todos los años hago dos meses de foniatría para evitar vicios y cuidar mi salud vocal. No voy a lugares con ruido y si voy no hablo. No tomo líquidos demasiado calientes o fríos. Tengo muchos rituales para cuidar mis cuerdas vocales», reveló sobre el secreto de su talento, en una entrevista con diario época.
Pero más allá de su talento nato, la compositora mostró que su compromiso con la música continúa inquebrantable. Sosa no vino a Corrientes a dar un show más, sino que lo vivió como una final del mundo. Vino al Vera a entregarse de cuerpo y alma para maravillar al auditorio.
«Luz de mi vida», «Déjate querer», «Hasta dónde Dios me quiera llevar», fueron algunas de sus obras más conocidas que tuvieron lugar durante la velada. Una primera parte, que comenzó a las 21, en que el amor y las reflexiones se superación personal fueron protagonistas.
También, hacia la mitad del espectáculo, interpretó alguno de los covers que forman parte de su nuevo disco «Alquimia», recientemente lanzado y en el que forma dúo con Manuel Mijares en diez canciones. «La muralla» (Enanitos Verdes), «No me doy por vencido» (Luis Fonsi), «Entra en mi vida» (Sin Bandera), o «A puro dolor» (Son by Four) formaron parte de las interpretaciones. «Me costó mucho armar este nuevo disco, ya que estoy acostumbrada a crear mis propios temas. Fue algo muy difícil, pero el resultado es un trabajo espléndido», acotó.
Para esta etapa de la noche, Patricia Sosa ya se mostraba muy emocionada, pero sin perder un constante diálogo con el público al que hacía reír y emocionar a la vez. «Hago lo que puedo», repetía sobre las estrofas de una de sus interpretaciones mientras se tapaba el rostro y contenía las lágrimas. Como si el espectáculo fuera una excusa para liberar dramas más profundos que atraviesan su vida.
Los destacados
Tres temas sobresalieron por sobre el resto. Sosa eligió «María va» (canción de Tarragó Ros padre) para brindar un homenaje chamamecero a los correntinos. Su tono de voz, un contralto, se mezcló de forma natural con la letra que supo popularizar Mercedes Sosa. Durante la interpretación la Orquesta Sinfónica de Corrientes dio su mejor versión.
Con «Endúlzame los oídos», la interacción con el público llegó a su clímax. Algunas parejas se pusieron de pie para bailar. Y la cantante pidió que hombres y mujeres, en dos partes por separado, repitan el estribillo. Un pase que no solo mostró la química con el público, sino también que conformó un coro perfecto. Voces que parecían ensayadas y que tuvieron su eco en la acústica del Teatro Vera.
Otros puntos fuertes del show fueron la iluminación y la pantalla de fondo que ambientaba armónicamente la música. Y si de puntos fuertes hablamos, Christian Vidal, reconocido guitarrista, se llevó los aplausos en más de una ocasión de parte de un público rendido a sus manos.
Por su lado, Marta Mediavilla fue la voz principal del coro y Oscar Mediavilla, en la consola, dirigió la presentación. Vale recordar que Marta es hija de la cantante y Oscar su pareja.
La despedida fue con el himno de su carrera «Aprender a volar». Mirando al cielo y dejando mensajes de esperanza y lucha con evidentes lágrimas en los ojos, Patricia Sosa se retiró ante una sala de pie, tanto en la planta baja como en el primero y segundo piso. Y así se fue emocionada, pero feliz porque demostró que sigue más vigente que nunca.





