En los libros y estadísticas, Nicolás González no figurará en la nómina de 26 futbolistas argentinos que fueron campeones del mundo en Qatar 2022. Pero fue un ganador más. El extremo surgido en la cantera de Argentinos Juniors que hoy brilla en la Serie A con la Fiorentina atravesó el peor momento de su carrera profesional a un mes de la Copa del Mundo, cuando un desgarro lo puso en duda en la lista y luego tuvieron que bajarlo por lesión. Con alto poder de resiliencia, el zurdo ya dio vuelta la página, sueña con prolongar su estadía con la Albiceleste y desquitarse en 2026.
El oriundo de Escobar (provincia de Buenos Aires) se formó en el Semillero del Mundo, donde se caracterizó por ser un mediocampista por izquierda con mucha profundidad y hasta llegó a ser usado como lateral izquierdo. Su “click ofensivo” lo hizo tras el desembarco de Gabriel Heinze en el Bicho, donde tuvo un papel preponderante en la campaña 2016/2017 en la que Argentinos obtuvo el ascenso a Primera de punta a punta. Fue el Gringo el que lo empezó a utilizar como extremo y hasta de enganche y centrodelantero. Allí explotó. Solo una temporada en la máxima categoría bastó para confirmar su potencial y, con apenas 20 años, fue vendido al Stuttgart alemán por una cifra récord para la institución de La Paternal (unos 12 millones de dólares).
Aunque en su primera temporada con el club alemán tuvo mucho rodaje, al equipo no le fue bien y le costó la adaptación al nuevo país. “Cuando llegué a Alemania era muy chico, necesitaba aprender muchas cosas en lo humano y futbolístico. El primer año me costó adaptarme a todo. El segundo, mi cabeza estaba más fuerte. Cuando descendimos, tenía que enfocarme en mí y ayudar al equipo a volver a la Bundesliga. Me mantuve firme con el apoyo de mi familia”, recordó hace algún tiempo sobre su salto al fútbol europeo. Mientras digería el descenso a la Segunda División del fútbol germano, González se dio el gusto de colgarse la medalla de oro con la Selección en los Panamericanos de Lima 2019, certamen en el que lució la camiseta número 10. Fue su primer fuerte contacto con la celeste y blanca. Y, enseguida, fue premiado por Lionel Scaloni con una convocatoria en la que debutó en una goleada 6-1 ante Ecuador en un amistoso disputado en España.
Nico González junto a Alexis Mac Allister durante una concentración en sus inicios con Argentinos Juniors
Al igual que había ocurrido con Argentinos Juniors en la B Nacional, Nico González dio el salto de categoría con su equipo en Stuttgart y confirmó su buen presente futbolístico en la Bundesliga. Eso lo llevó a ser ponderado por Scaloni, que acababa de ser confirmado como entrenador de la Selección y comenzó a mirarlo con otros ojos pese a haberlo excluido de la nómina de la Copa América en 2019. Con apenas un puñado de minutos en algunos partidos con Argentina, el DT de la Mayor lo citó para la Copa América 2021 y hasta lo ubicó entre los titulares en el debut frente a Chile. “Fue uno de mis mejores partidos, pero esa noche no pude dormir porque me faltó hacer un gol”, recordó sobre aquel 1-1 ante los trasandinos que fue el puntapié inicial para la conquista en el Maracaná.
Quien lo seguía hace rato y se convenció de ficharlo luego de su desempeño en la Copa América de Brasil fue Nicolás Burdisso, director deportivo de la Fiorentina y una de las razones de su brillante actualidad. El ex Boca le abrió las puertas a una liga top, dentro de un club emblemático en Italia que desde un tiempo a esta parte aspira a dar un salto de calidad.
“Estoy muy agradecido a Leo (Scaloni). Hay entrenadores que bancan mucho y él es uno de ellos. Me esperó hasta lo último, estoy súper agradecido. Me hace disfrutar, puedo jugar libre y hay mucha alegría en cada uno de los jugadores”, dijo González sobre su técnico, después de levantar la Copa en el Maracaná y previo a la Finalissima frente a Italia, en Wembley, en la que también le tocó entrar sobre el final. Sobre el otro Leo, Messi, también se animó a contar una confidencia de la final contra Brasil: “Antes del partido dijo que era un milagro que la Copa la llevaran al Maracaná para que la ganemos ahí (en un principio se iba a disputar en Argentina y Colombia). Cuando dijo eso, a más de uno le agarró piel de gallina porque sabíamos lo que la queríamos. Cuando se dio, no lo podíamos creer, y fuimos a abrazarlo porque sabíamos lo que significaba para él, el Kun (Agüero) y Fideo (Di María)”.
Nico González posa con la bandera argentina tras una victoria por Copa Italia con la Fiorentina (REUTERS/Jennifer Lorenzini)
Dentro del recambio generacional que Scaloni lleva a cabo desde que suplantó inesperadamente a Jorge Sampaoli tras el Mundial de Rusia 2018, Nicolás González es una pieza que encajó a la perfección. Probablemente por su afinidad con Lionel Messi y exposición mediática, Rodrigo De Paul sea el abanderado en esta cuestión. Pero Nico, con un perfil más bajo, no solamente aporta frescura dentro de la cancha y surge como un reemplazante natural para un jugador tan importante como Ángel Di María, que ya anunció que está quemando sus últimos cartuchos, sino que además es uno de los que suma a la unión del grupo.
“Soy un chico muy divertido, que siempre intenta sacarles una sonrisa a los demás. Siempre vivo al 100, siempre intento divertirme, joder, molestar. Eso lo veo en los demás y lo disfruto”, se describió a sí mismo González en el documental Camino a Qatar. Respecto a su posición en la cancha, con otras características pero una edad (25 años) que invita a pensar que podría presenciar otros dos Mundiales, es el principal apuntado para suplir la baja a mediano plazo de Di María. Fideo, más gambeteador y desequilibrante en el uno contra uno. Nico, igual de punzante en la ofensiva, con mayor poder de llegada al área y cabezazo. En el recorrido por la banda, ambos son una garantía. “Nico jugó con Ecuador de titular estando Ángel. Es una opción y siempre ha jugado y aportado. Es una opción válida. Es una buena alternativa”, mencionó Scaloni en la conferencia de ayer.
